Dermatitis
Inflamación de las capas superficiales de la
piel ocasionada por la exposición a una sustancia irritante o por causas
atópicas. Los estadios del eccema pueden ir de Agudo, Subagudo hasta hacerse
Crónico. El grado de inflamación va a depender de diversos factores como lo
son: Tipo de piel, Edad, Sexo, Estación del año, Alergias anteriores e Higiene
personal.
1.- Dermatitis Atópica
Es
la expresión cutánea del estado atópico, el cual se caracteriza por el
antecedente familiar de asma, rinitis alérgica o eccema. La dicha modalidad de
dermatitis atópica ha aumentado a escala mundial.
Etiología
s Teoría Genética: La causa de la dermatitis atópica solo
se ha caracterizado en parte, pero existe una clara predisposición genética.
Cuando los dos progenitores están afectados, más de 80% de sus hijos manifiesta
la enfermedad. Cuando solo un progenitor se encuentra afectado, la prevalencia
cae a poco más de 50%. Los pacientes con dermatitis atópica pueden presentar
diversas complicaciones de la inmunorregulación, como aumento de la síntesis de
IgE, elevación de IgE sérica y trastornos de las reacciones de
hipersensibilidad retardada. En un 50 a 70% de
los pacientes con dermatitis atópica existen antecedentes de atopía personal o familiar. La atopía puede
manifestarse como rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica, asma bronquial, urticaria o como dermatitis atópica. Se ha
propuesto una herencia autosómica dominante con expresividad variable.
s
Teoría alérgica: La
dermatitis atópica casi siempre está relacionada con ciertas alergias
ambientales: casi todos los afectados son sensibles a ácaros del polvo,
epitelio de animales y determinadas plantas como cenizo o flor del olivo.
Igualmente ciertos alimentos como los tomates o la leche de vaca pueden ser
contraproducentes; es recomendable la realización de pruebas alérgicas para
determinar cómo afecta cada uno.
s Teoría Inmuno-Infecciosa: El aumento en
el número de colonias de S. Aureus se observa en el 90% de los pacientes, sobre
todo con DA severa o en fase eccematosa; esta bacteria es capaz de liberar
exotoxinas como el ácido teicoico, peptidoglucanos y proteína A, así como un
superantígeno que estimula al complejo mayor de histocompatibilidad clase II y
a los receptores de células T; las toxinas del S. Aureus pueden liberar
histamina de los basófilos contribuyendo al empeoramiento y preservación del
cuadro clínico. Los superantígenos secretados a la superficie cutánea, penetran
en la piel inflamada y estimulan a los macrófagos epidérmicos y a las células
de Langerhans para producir IL-1, TNF (factor de necrosis tumoral) e IL-2.
s
Teoría neurovegetativa: Respuesta anormal del sistema nervioso autónomo, se
observa una vasoconstricción sostenida, así como una respuesta lenta a la
histamina aplicada intradérmicamente que explica el dermografismo blanco.
s Teoría psicológica o emocional:
La piel es
un órgano de somatización,
al ser el órgano más extenso
del cuerpo y a través
del cual se realizan las primeras interacciones con el mundo
que nos rodea. Cuando las situaciones cotidianas sobrepasan el nivel de
tolerancia, interés o ansiedad que un individuo presta normalmente, esta
situación cotidiana se vuelve una situación de estrés.
Cuando el estrés le genera a
un individuo una reacción
fisiológica, es conveniente identificar cuatro factores que
pueden intervenir en la generación de dicha reacción: los factores externos
o estresores que
afectan al individuo, la percepción que el individuo tenga de sí mismo y de su
reacción ante los estresores,
el impacto del estrés sobre las
áreas de desempeño de los individuos, el comportamiento que adopta el individuo
para ajustarse a la situación de estrés. Por lo cual es más probable que niños
bajo ciertas condiciones estresantes manifiesten problemas
dermatológicos por lo cual es más común en la adolescencia como
niños o niñas de 12 años de edad.
Epidemiología
Aunque se ha encontrado una
relación genética con la DA, esta teoría no puede explicar el aumento
exponencial en el número de caso en los últimos 30 años. Por lo tanto solo
explica una predisposición a padecer una enfermedad de la cual todavía se
desconocen las causas reales.
La presentación clínica a menudo varía con la
edad. Hasta 50% de los pacientes que la padecen se presenta en el transcurso
del primer año de vida y 80% en los primeros cinco años. Hasta 80% termina por
expresar de modo simultáneo rinitis alérgica o asma en fases posteriores de la
vida. En el lactante, la enfermedad se caracteriza por manchas inflamatorias
exudativas y placas costrosas ubicadas en cara, cuello y superficies extensoras
e ingles. El tipo de la infancia y la adolescencia se distinguen por dermatitis
en las zonas de flexión, sobre todo en fosas antecubital y poplítea. Las
dermatitis atópicas pueden mostrar involución espontánea, pero el 50% de
personas que la padecieron de niños, la presentaran en su vida adulta y las
distribución de las lesiones puede ser semejante a la que sufren en la
infancia. Sin embargo, los adultos a menudo tienen enfermedad local que se
manifiesta en forma de eccema de la mano o liquen simple crónico.
Cuadro Clínico
En personas con la presentación local, puede sospecharse
la presencia de dermatitis atópica por lo característico de los antecedentes
clínicos personales o familiares o por la presencia de los estigmas cutáneos la
dermatitis mencionada, como palidez peribucal, un pliegue cutáneo adicional
bajo el párpado inferior (línea de Dennie-Morgan), intensificación de las
líneas en la piel de las palmas y mayor incidencia de infecciones cutáneas en
particular por S. aureus. Sean cuales sean las otras manifestaciones del cuadro
clínico, un signo característico y notable de la dermatitis atópica es el
prurito, que se exacerba con la sequedad de la piel. Muchos de los signos
cutáneos en personas afectadas, como serian la liquenificación, son
consecuencias del frotamiento y rascado.
La exposición a factores ambientales irritantes
puede agravar los síntomas de este problema de la misma manera que la
resequedad, la exposición al agua, los cambios de temperatura y el estrés. Evolución clínica que dura más de seis semanas
Sus
síntomas son:
-
Picor todo el tiempo (incluso de noche).
-
Ampollas que supuran y forman costras. La evolución se caracteriza por exacerbaciones y
remisiones.
-
Enrojecimiento o inflamación de la piel alrededor
de las ampollas.
-
Erupción cutánea.
-
Áreas de la piel seca y curtida.
o Pigmentación
en la piel inferior o superior al tono normal (ver piel anormalmente oscura o
clara).
o Se
pueden propagar al cuello, las manos, los pies, los párpados, detrás de la
rodilla o los labios.
-
Áreas de la piel en carne viva (excoriación) debido
al rascado.
-
Pus y sangrado del oído (no es muy frecuente).
-
Escozor en la zona dañada.
-
Áreas gruesas o con apariencia de cuero, llamadas
liquenización, lo cual puede ocurrir después de rascado o irritación
prolongados.
Tratamiento
Consiste en evitar los irritantes cutáneos,
mantener una hidratación cutánea adecuada, utilizar con sensatez
antiinflamatorios tópicos y tratar pronto las lesiones primarias infectadas de
manera secundaria. Se recomendara a los pacientes que se bañen con agua
templada, mas no caliente y que usen solo jabón de baño neutro. Inmediatamente
después del baño y con la piel aun húmeda, habrá que aplicar en las zonas con
dermatitis un antiinflamatorio en crema en pomada base, y todas las demás zonas
de la piel se lubricarán con humectante.
En casi todos los regímenes terapéuticos
contra la dermatitis atópica se utilizan glucocorticoides tópicos de potencia
pequeña a intermedia. Puntos de preocupación constancia son la atrofia cutánea
y la posibilidad de absorción a nivel sistémico en particular con los agentes
más potentes. Es importante elegir los glucocorticoides tópicos de poca
potencia o AINES para emplear en la cara y las áreas intertriginosas y así
llevar al mínimo el peligro de la atrofia de la piel.
La infección secundaria de la piel eccematosa
puede exacerbar la dermatitis atópica. Las lesiones cutáneas con costras y
exudado pueden infectarse con S. aureus. Si se sospecha de esta infección hay
que obtener material de cultivo de las lesiones y emprender el uso de
antibióticos sistémicos contra dicho microorganismo. Es preferible utilizar
inicialmente penicilinas o cefalosporinas resistentes a la penicilinasa.
La erradicación del prurito es esencial para
el tratamiento porque la dermatitis atópica suele constituir un cuadro
pruriginoso con manifestación cutánea. Los antihistamínicos son muy útiles para
controlar tal síntoma y la sedación leve que originan tal vez explique su
reacción antipruriginosa. La sedación también limita su utilidad; sin embargo
si se les utiliza a la hora de acostarse los antihistamínicos con efecto
sedante pueden facilitar el sueño a diferencia de sus efectos en la urticaria.
El tratamiento con glucocorticoides
sistémicos se limitara a las exacerbaciones graves que no responden a la medida
terapéutica tópica conservadora. En el paciente con eccema atópico crónico, el
tratamiento con corticoesteroides sistémicos tan solo proporciona un
aclaramiento cutáneo de corta duración, pero su supresión se acompaña de manera
invariable de la reaparición, o de un empeoramiento de la dermatitis. En los
pacientes que no responden a los tratamientos convencionales, se valora la
realización de pruebas cutáneas, a fin de descartar una dermatitis por contacto
alérgica.
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